La medición de la huella de carbono organizacional presenta, en muchos casos, un desafío inicial asociado a la recopilación y gestión de los datos de actividad. Estos datos constituyen la base para la cuantificación de emisiones, ya que permiten identificar las fuentes emisoras vinculadas a las operaciones de una organización y, posteriormente, calcular las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

De acuerdo con el estándar internacional GHG Protocol, los datos de actividad son “parámetros cuantitativos que miden el nivel de las operaciones que generan emisiones o absorciones de gases de efecto invernadero”. En términos prácticos, representan la magnitud de una actividad específica, como por ejemplo litros de combustible consumidos, kilovatios hora utilizados o toneladas de residuos generados.

Para garantizar la calidad y confiabilidad del inventario, la información recopilada debe ser representativa, precisa y verificable, además de contar con respaldo documental que asegure su trazabilidad mediante facturas, remitos, recibos, registros operativos u otros comprobantes asociados.

Sin embargo, muchas organizaciones encuentran dificultades al momento de disponer de esta información en el formato y nivel de detalle requerido para el cálculo de la huella de carbono. Habitualmente, los registros internos responden a necesidades administrativas o contables y no contemplan las unidades o categorías necesarias para el análisis ambiental. A esto se suma que, en numerosos casos, la recopilación de información se realiza de manera retrospectiva, trabajando sobre datos anuales ya consolidados, lo que puede extender considerablemente los tiempos de relevamiento y aumentar la incertidumbre de ciertos datos.

En este contexto, la primera medición de huella de carbono suele convertirse también en una instancia de diagnóstico organizacional, permitiendo identificar oportunidades de mejora en los sistemas internos de registro, seguimiento y trazabilidad de la información ambiental.

Con el objetivo de optimizar este proceso, desde ALPA Servicios Ambientales se desarrolló un software de gestión con versión móvil, diseñado específicamente para la carga y seguimiento de datos de actividad asociados a la huella de carbono organizacional.

La herramienta permite registrar información de manera mensual o en tiempo real, evitando depender exclusivamente de relevamientos anuales. Esto facilita un seguimiento continuo de los indicadores, mejora la organización interna de la información y fortalece la trazabilidad de los datos utilizados en el cálculo. Además, el sistema permite visualizar resultados parciales de la huella en curso, brindando a las organizaciones la posibilidad de monitorear su desempeño ambiental de forma dinámica y anticiparse a oportunidades de mejora o desvíos en sus procesos.

De esta manera, la gestión de la huella de carbono deja de ser una tarea puntual realizada al cierre de un período para transformarse en una herramienta de gestión y seguimiento ambiental continuo, integrada a la toma de decisiones de la organización.